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Corrupción y economía

Corrupción y economía

Por: María José Ibañez

 

La palabra corrupción viene del latín corruptio la cual significa acción y efecto de dañar o destruir. Dentro de un contexto político social podríamos definir esta palabra como la acción humana que transgrede las normas legales y los principios éticos. Si analizamos más esta palabra, podríamos explicar como “corrupción” al incumplimiento de manera intencionada del principio de imparcialidad con la finalidad de extraer de este tipo de conducta un beneficio personal o para personas relacionadas. Esta clase de actos se da en todo ámbito de nuestra vida, desde niños nos vemos envueltos en acciones que sin darnos cuenta son corruptas nos guste o no.

La corrupción impregna toda nuestra vida, incluso cuando no nos damos cuenta de ello. Si la corrupción es un cáncer, ¿Por qué esta tan propagada en nuestra sociedad? Desde un contexto político social, podríamos comenzar el análisis desde el alto costo de la legalidad, en sí, la llamada burocracia ¿qué significa esta palabra tan arraigada en nuestra sociedad? Esta se entiende por un exigente proceso de tramitación por los cuales los ciudadanos necesitan someterse para desenvolverse en la vida civil. Ahora que tenemos un concepto claro, se podría decir que en estos casos la corrupción sería un resultado y no una causa, puesto que estos interminables papeleos no cuestan solo dinero, sino tiempo y los ciudadanos se ven sometidos a estos procesos excesivos para poder llevar una vida “legalmente tranquila”.

En esferas mayores y refiriéndonos a asuntos mayores, la concentración de poderes dentro de un gobierno y la ausencia de poderes independientes ayudan a que este cáncer llamado corrupción no solo se propague si no que se vuelva inmune, puesto que no existen poderes independientes que puedan fiscalizar y sentenciar estas acciones. De igual manera, podríamos asegurar que hay algunos modelos políticos que son más propensos a generar corrupción que otros, como por ejemplo el populismo, El fondo indígena, el caso de Gabriela Zapata y otros son algunos claros exponentes de la corrupción en el estado populista de nuestro país.

¿Qué medidas se puede tomar para frenar este virus? Algo tan presente en la sociedad y que se presenta en todos los niveles no se puede solucionar mediante campañas de prensa ni escándalos morales. Estas son algunas medidas institucionales que se pueden tomar para solucionar los problemas anteriormente detallados. La facilitación de la legalidad, frenar la burocracia y agilizar los trámites, mejorar el acceso a la información y junto a esta medida, se podrían incentivar las denuncias y crear canales donde estas aseguren la seguridad del denunciante y el anonimato del mismo y sí hablamos de recursos más drásticos en el ámbito institucional, limitar el poder del gobierno frenaría en gran parte la corrupción, de esta manera se daría la independencia y la potenciación de la auditoria pública. Dichas en palabras cortas, estas podrían ser algunas de las soluciones a la corrupción, que no solo afectan a Bolivia, sino también a la mayoría de los países latinoamericanos.

 

*La opinión del autor no constituye una posición oficial de la Fundación Nueva Democracia.

Modificado por última vez en Viernes, 05 Octubre 2018 22:12