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La Ilusión de la riqueza.

La Ilusión de la riqueza.

Por: José Ignacio Linera

 

Como ya es de conocimiento general Bolivia ha experimentado un crecimiento económico impresionante en los últimos años debido al incremento de precios de las commodities (Materias primas) de las cuales somos pioneros exportando por diversas razones. Todo esto acompañado también por boom del precio del petróleo y gas natural lo cual nos hizo entrar en una fiesta de bonanza donde el señor gasto público no hizo esperar para hacer su gran entrada.
Una vez se acabó la jarana (año 2013) y las cuentas fueron pagadas nos dimos cuenta de que el señor gasto público estaba más gordo que nunca y todos sus tragos y platos se habían cargado a nombre del pueblo boliviano. Esto no represento ningún dilema en primera instancia debido a que el buen IDH (Impuesto directo a los hidrocarburos) había sido nuestro gran benefactor. El problema está cuando todos entendimos que era época de apretar el cinturón y pararle a la fiesta, pero el señor gasto publico decidió continuar con la fiesta de forma privada a todo dar a pesar de que el benefactor de la jarana ya había dicho que el presupuesto no alcanzaba para tal jolgorio.


Entonces la pregunta lógica seria ¿De dónde se consigue dinero para que se pague todo esto si es que la plata no alcanzaba? La respuesta contiene únicamente 5 letras y es la DEUDA, el señor gasto publico tomo la decisión de que lo mejor para continuar con la fiesta era pedirles el dinero a otros países como ser China. Por lo tanto, mientras todos entramos en una vida más sencilla el gobierno tal María Antonieta en Francia continúo gastando a manos llenas en sus proyectos bajo el lema de que estos iban a traer progreso para todos los bolivianos cuando en realidad no son más que gastos que no debieron haber ocurrido. Empresas, palacios, casas, edificios, autos, carreteras y miles de proyectos más fueron pagados y de paso con sobreprecio, pero, el principal problema reside en que los progenitores del señor gasto público sabían bien que no puede ser solo este el que gaste a manos llenas sin que la gente comience a notar que algo iba por mal camino, por lo tanto decidieron que lo mejor era que todos volvamos a gastar como antes así todos pensarían que la jarana volvió a ser para todos, se comenzó con una campaña de desinformación y a todos los amigos y socios del gasto público, se les instruyó que mantengan el discurso de “Estamos bien”, “Estamos creciendo”, “La economía está blindada” y “El modelo económico comunitario-productivo es rentable”. Esto cierto no es, con mucha suerte llega a ser una verdad a medias, pero la mayoría tragó el discurso gracias a artilugios como el doble aguinaldo que hacían parecer que el dinero salía de los árboles y que el gasto es lo mejor cuando el ahorro es lo que debería primar en estos momentos.


Entonces la pregunta que surge a todo esto es: ¿Cómo estamos realmente? Pues estamos así: Este es el 5to año consecutivo de déficit fiscal o sea que desde el 2013 hasta ahora cada año hemos gastado muchísimo más dinero del que realmente tenemos, siendo el 2018 el más alto de todos ¡Y eso que estamos a mitad de año!, además de esto nuestras reservas internacionales están cada vez más bajas pasando de tener 15 mil millones de dólares en el año 2014 a tan solo tener 9 mil millones de dólares en el año 2018. A todo esto, también tenemos un déficit comercial lo que significa que estamos importando más de lo que exportamos, pero al parecer esto al gobierno no le importa y prefiere comprar maíz de Argentina a precios exuberantes para que luego EMAPA lo venda a precios más baratos. Y para rematar falta el dato matador, jamás en nuestra historia estuvimos más endeudados en 2017 alcanzamos números récord en la deuda externa de Bolivia con aproximadamente 7 mil millones de dólares en el año 2017 ¡Casi todas nuestras reservas internacionales! Y de plus el gasto público también es el más alto de toda la historia de Bolivia.

 

Por lo tanto, no, no estamos bien, estamos endeudados y el gobierno trata de hacer caso omiso a ello, no se alarmen no se viene una crisis es verdad, pero mientras tanto es mejor dejar de gastar y empezar a ahorrar.

 

*La opinión del autor no constituye una posición oficial de la Fundación Nueva Democracia.