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El liberalismo en Bolivia

El liberalismo en Bolivia

Por: Andrea Nicole Arispe

 

Desde que tengo memoria el liberalismo no se encuentra “políticamente” aceptado en Bolivia. Existen prejuicios y preconceptos sobre lo que significa. Pero ¿Qué es ser liberal? 

Mario Vargas Llosa en uno de sus artículos da la respuesta con una magistral explicación de la libertad según el momento de la historia. Decía que los llamados liberales en el Siglo XVIII combaten la esclavitud y el intervencionismo, defienden la propiedad privada, el comercio, la libre competencia, el individualismo y se declaran enemigos de los dogmas y el absolutismo. 

En el siglo XIX un liberal se nombraba a un librepensador, lo que hoy podríamos llamar un progresista o defensor de los derechos humanos y la democracia.

En nuestros días, liberal y liberalismo quieren decir, según las culturas y los países, cosas distintas e incluso contradictorias. La confusión es tan extrema que regímenes dictatoriales son mal llamados a veces “liberales” o “neoliberales” porque privatizaron algunas empresas y abrieron mercados, pero la libertad es más que eso.

Manuel Suárez nos explicaba el viernes pasado que existen sociedades más apegadas a la libertad y otras más adheridas a la seguridad. Buscando que sus ciudadanos accedan a las mismas oportunidades, indistintamente de sus creencias, identidad o género en un proceso llamado “modernizador”; El liberalismo también busca ese fin, y del mismo modo se considera modernizador.

No obstante en Bolivia, las apariciones del liberalismo en la historia boliviana son incompletas, sólo aparecen en el área económica sin la búsqueda de igualdad de oportunidades en la gran gama de individuos de distintos orígenes, creencias o géneros que abarca la complejidad boliviana. Un ejemplo es lo sucedido después de la Guerra Federal, donde nuestro país abrió sus fronteras, aprovechó los precios altos del estaño y modernizó las principales ciudades de la época con luz, agua potable, electricidad y otros.

También podemos nombrar el proceso “neoliberal” de los años 90, dónde se privatizan algunas empresas y se busca un desarrollo económico, sin concretar la institucionalidad social.

Lastimosamente, el populismo llegó para solucionar este problema, bajo el escudo de la protección y la seguridad, coartando la libertad. Los desprotegidos, las minorías, los indígenas y demás grupos sociales son “reconocidos” y tomados en cuenta ante la sociedad y cuentan con las mismas oportunidades.

Este reconocimiento o inclusión se dio justamente en una etapa donde el precio del gas natural se encontraba en su auge y atribuyendo las ventajas económicas de la época a políticas públicas populistas.

Al final de cuentas, la libertad política, económica, social y cultural, son una sola y todas ellas hacen avanzar la justicia, la riqueza, los derechos humanos, las oportunidades y la coexistencia pacífica en una sociedad. Si en uno solo de esos campos la libertad se quita, en todos los demás se encuentra amenazada.

La libertad implica responsabilidad y Bolivia está en un momento de decisión sobre su camino en los próximos años. Ser responsables con la historia y con el momento quevivimos también ES LIBERTAD.

 

*La opinión del autor no constituye una posición oficial de la Fundación Nueva Democracia.

Modificado por última vez en Jueves, 03 Enero 2019 19:56