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¿Un sexo con más “equidad” que el otro?

Sabemos que hoy en día el debate en la materia del feminismo está muy latente en la sociedad, o por lo menos, en occidente. Hemos visto muchas manifestaciones ya sea en forma de activismo pacífico o violento, como también, tendencias en redes sociales, que sin duda tienen un alcance fenomenal de acuerdo al discurso que utilizan miembros del colectivo. Cabe recalcar, que me refiero sobre el feminismo de la tercera ola, es decir, aquel feminismo radical que busca de alguna manera obtener privilegios por el simple hecho de ser mujer (entre otros detalles más, debatibles, pero que veremos en otra oportunidad).

A continuación, me referiré a esto último, específicamente en lo que respecta a la llamada Equidad de género:

Igualdad ante la ley. Esta es la consigna por la que lucho, que creo fundamental para la existencia de la democracia, independientemente del sexo del individuo. El problema está cuando queremos ir más allá de eso, tergiversando o confundiendo el concepto, es el caso del feminismo por motivo que mencioné en el inicio.

Siempre lo dije y lo diré: persona pidiendo equidad de género bajo el argumento de la paridad, es tan infantil como cumplir un capricho de un niño para que deje de llorar. Unos de los principios del porqué lo creo así, es que, se basa en una bárbara falacia, como la falta de meritocracia de acuerdo al cargo que ejecutaría. Es el caso, por ejemplo, de las cuotas de género en el parlamento, ya que ahí se toman decisiones delicadas y arriesgadas para un país, entonces, debemos ser responsables de acuerdo a esas cuestiones y no hacer experimentos. Ese discurso, no sólo se aplica al ámbito político, también al sector público o privado, siendo igual de absurdas que el ejemplo anterior.

Hay una cuestión que me parece aún más nefasta y completamente cruel, cuando la identidad de género se integra a estas cuestiones. Casos de personas que se perciben del sexo opuesto y que, de manera coercitiva por medio del estado, se sienten con el “derecho” de incluirse a actividades que su condición biológica le lleva a una ventaja sobre otros individuos. Por ejemplo, hombres deportistas que se sienten mujeres, y entran a ligas deportivas femeninas, poniendo en desventaja a sus rivales, por el factor biológico de que el sexo masculino es más fuerte físicamente.

En conclusión, cabe recalcar que no ignoro, todo lo contrario, apoyo el feminismo, pero de perspectiva liberal, es decir, creo en la lucha por el cambio social y cultural sobre el empoderamiento de la mujer, pero no de manera coercitiva por el estado, si no, un resultado que se dé por cuestiones espontaneas. Es así como veo un resultado factible para el futuro.