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Corrupción y desarrollo sostenible

Corrupción y desarrollo sostenible

Por: Christian Aramayo

 

La corrupción es una institución que genera incertidumbre e incrementa los costes de información. Es por ello que, al no cumplirse las normas o al ser de cumplimiento arbitrario, se genera ineficiencia en los procesos de producción. Es por ello que no sirve de nada tener un acuerdo (desde la Constitución hasta una norma interna), si no estamos dispuestos a pagar el precio de cumplirlo.

La humanidad ha vivido en guerras interestatales a lo largo de casi toda su historia, desde la antigüedad hasta los primeros años del siglo XXI, nuestra forma de resolver problemas ha sido predominantemente la guerra. Es entonces, que fruto de los diversos aprendizajes por parte de la comunidad internacional para valorar la paz, se proyectaron objetivos globales, denominados Objetivos del Milenio. Estos tuvieron vigencia desde el año 2000 hasta 2015 y a partir de ahí, fruto de una mejora nunca antes vista en casi todos los indicadores de bienestar del ser humano, se plantean los Objetivos de Desarrollo Sostenible, cuya definición básica parte de satisfacer diversas necesidades del ser humano sin comprometer la satisfacción de las generaciones futuras.

Cada país encuentra su propio camino al progreso, sin embargo es prudente tomar en cuenta aquellos aprendizajes de la ciencia económica. ¿Por qué fundamentalmente de economía? Porque la economía abre el paraguas de lo realmente posible y sostenible. La generación de riqueza abre las puertas a la posibilidad de satisfacer necesidades, mejorar el bienestar y alcanzar el progreso. En materias como la inflación, la fijación de precios y la corrupción, hay suficiente evidencia como para determinar principios para la administración pública.

Lamentablemente, aún existen políticos que se esfuerzan en continuar bajo prácticas de corrupción y tráfico de influencias y la población, por su propio bienestar, no debería tolerarlo. Categóricamente Douglass North pleanteaba que: “La simple transferencia de reglas formales –políticas y económicas- de economías de mercado exitosas a economías atrasadas o en transición no es condición suficiente para lograr un buen desempeño económico”.

Tener la razón no es suficiente, se trata de un trabajo donde las instituciones políticas deben estar respaldadas por organizaciones que estén interesadas en su perpetuación. Tanto las instituciones formales como las creencias deben cambiar para que una reforma tenga éxito. North lo planteaba muy bien, el campo de batalla está en el plano cultural.

 

*La opinión del autor no constituye una posición oficial de la Fundación Nueva Democracia.