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El miedo como instrumento de Control Social

El miedo como instrumento de Control Social

Por: Hugo Andrés Hinojosa Peláez

El miedo es una de las fuerzas primarias que motivan al hombre. El miedo ocasiona que se nos agudicen los sentidos, paraliza en muchas ocasiones nuestras acciones, obstaculiza la tranquilidad emocional de quienes lo sienten. Las principales características del miedo son sus efectos paralizantes, la inseguridad, el temor, el espíritu coartado y la libertad sitiada. 

Históricamente la política del miedo ha sido utilizada por gobiernos totalitarios como una estrategia para mantener en orden y control a la población. Esta cultura del miedo fue creada para desarticular e inmovilizar toda resistencia colectiva, reforzando el orden establecido y el autoritarismo. Estos gobiernos totalitarios creen que la única manera de mantener la unidad política de los Estados es sobre la base de medidas coercitivas que generan en la ciudadanía más que respeto, temor a las normativas legales, siendo esta la vía para la preservación del orden social.

Carl Schmitt, filósofo jurídico alemán y uno de los pilares de la teoría nazista y neo-conservadora, mencionaba que entre la población siempre se debe mantener una imagen enemiga, para poder dirigirla y manipularla. Esta política del miedo ha sido muy utilizada por dictadores y fascistas en su afán de gobernar y perpetuarse en el poder.

El miedo hace que las personas no reaccionen y no sigan adelante con sus ideas o reivindicaciones. Generalmente, los gobiernos que utilizan la política del miedo empiezan dando un golpe fuerte de primera instancia, dejando en shock y adormeciendo a la población, luego cuando determinan políticas económicas o sociales con menor intensidad, dejan a las personas con una sensación de consuelo y conformismo por que al menos se les perdona la vida.    

El presidente de Bolivia y todo su partido de gobierno, ha heredado perfectamente esta cultura de la política del miedo para intentar mantenerse en el poder. El miedo nos lo transmiten en las calles, en todo el sistema educativo, en el ejercicio de la profesión, en las empresas, en las instituciones públicas, en los medios televisivos, prensa escrita, redes sociales y en cualquier lugar donde vean que pueden incidir negativamente ante la población, sin importar la cantidad de gasto público que signifiquen estas operaciones.  

En estos últimos días hemos vivido muchos ejemplos en los que se puede intuir claros intentos de manipulación y distorsión de la realidad política en la que se encuentra el país. Se ha visto un gobierno empeñado en aplicar la política del miedo como instrumento de control social que le permita desarticular las protestas, inmovilizar a la sociedad civil organizada y desacreditar las movilizaciones multitudinarias.

Es muy natural sentir miedo, sin embargo la población ha demostrado en los últimos días, entender estas artimañas políticas con la que intentan gobernar nuestro país, manifestándose de forma democrática y pacífica. Recuperar la democracia, defender las libertades individuales y exigir leyes más justas, quizás sean los retos más grandes que tienen hoy la sociedad y el Estado Boliviano.

 

*La opinión del autor no constituye una posición oficial de la Fundación Nueva Democracia.

 

Modificado por última vez en Miércoles, 24 Enero 2018 04:55