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Las entrañas del poder (II)

Las entrañas del poder (II)

Por: Susana Seleme Antelo

                

“La forma más baja de supervivencia es la de matar… el hombre quiere matar al que se le opone, al que se yergue como enemigo.” Elías Canetti. Masa y Poder.

 

Analizar las conductas, escritos, discursos y arengas políticas de Evo Morales y su Vice permite adentrarse en las entrañas de su poder y sus grados de violencia.

 

Recurro al texto “Emancipación y contrahegemonía en Bolivia. Estrategias para destruir la dominación k´hara’, recibido por e-mail a fines de 2006, de un amigo alemán amante de Bolivia. Me expresaba su temor “por ese trabajo del Vicepresidente, vengativo, divisorio, destructivo, retrogrado e inviable ¡me huele a Pol Pot!”. Y así lo publiqué en el artículo “El Fetichismo de los movimientos sociales”, en El Deber, enero de 2007. El aludido dijo que no era el autor y lo adjudicó a un alumno que habría tomado “malos” apuntes de sus clases como docente en la U. Mintió, como con su inexistente título.

 

El texto desentraña la estrategia y las tácticas de la práctica política del ‘proceso de cambio’. Entre otras, quitar el alma a los k' haras: “mestizos, clases medias, medias altas y empresariales que reproducen los valores y códigos culturales de lo ‘boliviano’ y lo ‘occidental’. Ese derrumbe busca “desestructurar el alma a la sociedad mestiza y blanca, sus bases materiales y subjetivas…quitarles sus referentes sociales y culturales, quitarle el sentido de vida y de existencia, haciéndolos manipulables y sin identidad. Desconocer la utilidad de sus servicios, conocimiento y experiencia es la mejor manera de matar su alma”. Así, señala, “los dominados de antes, hoy en el poder, podrán gobernar de manera absoluta en el tiempo.”

 

En 12 años, lo han logrado a medias, pero lejos del objetivo total. La mejor prueba es la protesta de la clase media, que empezó con los médicos, desde noviembre de 2017, que ha movilizado a muchas otras clases y sectores de clase. Y siguen interpelando al poder, frente al desconocimiento del voto del 21F que dijo NO a la re-re-re-, y el nuevo Código Penal que criminaliza a la sociedad. Que, a un día de cumplir 12 años en el poder, Morales decidiera abrogar dicho Código, promulgado por el Vice, es una derrota más allá del trámite que requiera y de que haya quienes sospechan del anuncio. No cumplirlo sería disminuir su ya menguada credibilidad.

 

El régimen acusa a la emergencia social de ‘política’, y ¡claro que lo es!. Podrán tener ellos el monopolio del uso de la fuerza, pero no de la política como libertad ciudadana. Hoy la ciudadanía que se asume democráticamente política, sale a las calles a sentar su presencia política sin partidos.

 

El acápite “Guerra Política. Uso selectivo de la crueldad política”, describe “La estrategia para invertir las relaciones de dominación”.  Se trata del “desmontaje de la democracia, la criminalización de la oposición, la judicialización de la política y la generación de una estructura alternativa...”

 

Remite a la concentración del poder en su forma más baja: matar, como le gustaría al Vice, fanático de la guerra, según ha confesado tan orondo. Algunas víctimas de esa psicopatía son el joven Urresti, los de La Calancha, Porvenir, el cerco a Santa Cruz, la ejecución extrajudicial de 3 extranjeros en el hotel Las Américas, en su lucha brutal contra las autonomías. Los de Caranavi, Challapata, Panduro, sin olvidar a los esposos Andrade y otros, cuando Morales era diputado y violento dirigente cocalero en Chapare. Sigue siendo, de ahí la represión a los indígenas del Oriente, en Chaparina, como la cárcel y el exilio de tantos bolivianos merced a la “criminalización de la oposición y la judicialización de la política”.

 

“El uso selectivo de la crueldad política” fue y es para “disuadir todo intento de disidencia y resistencia contra la fuerza del poder indígena, a chicotazos, golpes y juicios, y en último caso, movilización de los movimientos sociales, fuerza policial y militar.” Lo hemos vivido y lo vivimos hoy.

 

Desmontar la República, requirió la quiebra del “Poder Judicial, Poder Legislativo, Corte Nacional Electoral… Todo símbolo de poder del antiguo régimen será destruido, aniquilado, arrasado, y sus representantes humillados, perseguidos, vilipendiados para mostrar la fuerza del nuevo poder.” En la ruptura de la institucionalidad democrática sí tuvieron éxito.

 

La construcción del poder unipolar requería y requiere de los medios de comunicación, para aplicar “la persuasión, la extorsión y el menoscabo de la libertad de expresión.”  Bajo esa premisa El derecho a la palabra deberá ser expropiado a los detentadores del poder oligárquico y sus instrumentos: los medios y los periodistas”. Por eso Morales los declaró sus enemigos. “Con la manipulación discursiva, se construye la imagen del ‘enemigo’, de la elite política tradicional, de la oligarquía cruceña y el imperio. Se debe hacer escarnio de ellos…”

 

Analizar “La guerra económica, los nuevos ‘cocanis’ y la burguesía cocalera” como estrategia de reproducción del poder, deben esperar un nuevo ‘continuará’. Hoy, con o sin Código, nuestro reto es el mismo: robarles en las calles y con votos su alma. Es decir, el poder.

 

*La opinión del autor no constituye una posición oficial de la Fundación Nueva Democracia.

 

Modificado por última vez en Martes, 23 Enero 2018 21:23