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El boliviano que triunfó (en el extranjero)

El boliviano que triunfó (en el extranjero)

El boliviano que triunfó (en el extranjero)

 

Por: Roger Mario López Justiniano*

 

Alejandro Rioja, empresario cruceño de 21 años, comenzó el 2015 Flux Chargers, una empresa de cargadores portátiles localizada en Los Ángeles, California (EEUU). Dos años después ha conseguido montar un conglomerado multinacional de cuatro empresas con presencia en más de 90 países.

En una entrevista que Alejandro realizó para la red ATB cuenta cómo su perseverancia y el trabajo duro han sido las cualidades que lo han llevado al lugar que ocupa ahora. Sin embargo, mientras veía la entrevista, no podía evitar pensar en el libro ‘Por qué fracasan los países’ de Daron Acemoglu y James Robinson, economistas que, luego de un exhaustivo estudio histórico, han llegado a la conclusión de que son las diferentes instituciones (reglas del juego) las que determinan, en el largo plazo, la riqueza de los países. La experiencia de Alejandro, por su parte, pone de manifiesto la tesis de los autores: bajo la institucionalidad del país del norte –que entre sus bondades se encuentran la facilidad para hacer negocios e implementar ideas, la apertura al mundo, firmas que invierten en educación, un ambiente competitivo, etc.-, Alejandro ha logrado conquistar el sueño americano.

Ahora, a la luz de sus éxitos, cabría preguntarse: si se hubiese quedado en el país, ¿habría obtenido los mismos resultados? Sólo para matizar, abrir un negocio en Bolivia, según el Reporte Doing Business del Banco Mundial, requiere realizar 14 procedimientos, dedicar 45 días completos y, más o menos, USD 1,500 (54,1% del PIB per cápita). En contraste, en EEUU sólo se requieren 6 procedimientos, 4 días y USD 715 para inscribir el mismo negocio (1,3% del PIB per cápita). Así, se puede inferir que, para triunfar económicamente en Bolivia, un requisito es no ser pobre. Dura realidad, ¿no?

Por otra parte, Alejandro asistió al colegio Alemán (famoso por su buen nivel académico) y, no sólo eso, sino que se destacó ganando olimpiadas en matemáticas. ¿Esa es la realidad del estudiante boliviano promedio? Lamentablemente, no. A simple vista, si se toman en cuenta la cantidad de reprobados y ‘repechajes’ que existe para ingresar a las universidades públicas (que sólo sobresalen por los problemas de corrupción y pugnas políticas), se tiene un indicador para la falta de seriedad en lo que se refiere al estudio, tanto en el colegio como en la Universidad.

En fin, es motivo de orgullo ver que un boliviano triunfe en el extranjero, al menos desde el punto de vista empresarial. Sin embargo, para que esto no sean casos excepcionales, el país debería trabajar en simular las políticas (no querer reinventar la pólvora) que han hecho prosperar a otros países: la facilidad para hacer negocios y la educación serian factores claves. De esta manera nos acostumbraríamos a decir: el boliviano que triunfó en Bolivia, y ya no, ‘el boliviano que triunfó en el extranjero’.

*Investigador Centro de Estudios Populi