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Cuotas de género ¿Compatibles con una sociedad libre?

Cuotas de género ¿Compatibles con una sociedad libre?

Por: José Ignacio Linera

 

Durante los últimos años una tendencia ha comenzado a tomar poder, como siempre primero en Europa para luego llegar hacia el Norte de América y eventualmente bajar hasta el Sur. Y no, lamentablemente esto no se trata de un simple reto de internet sino de algo con mucha más incidencia en nuestras vidas, El cuoteo de género. Este es la adaptación de genero de las tendencias de inclusión raciales que ya se dieron en los 90, pero debido a la casi perfecta homogeneidad racial latinoamericana no nos habíamos percatado de ella.

Vamos por partes; ¿De qué trata esta política? Es bastante simple, consiste en dividir los puestos de trabajos en porcentajes iguales para el género femenino y masculino en búsqueda de una igualdad, si se lo quiere ver de una manera más progresista en búsqueda de las oportunidades de dignificación para el género femenino sin que este se vea aplastado por los abusos homopatriarcales tan presentes en nuestra sociedad (En su generalidad a todo esto también se le llama discriminación positiva). Esto dependiendo el punto de vista de cada persona puede sonar o aberrante o como palabras endulzadas con hiel y miel, pero este no es un análisis subjetivo si no objetivo, por lo tanto, necesitamos preguntarnos lo siguiente: ¿Esta política es adecuada para la reivindicación femenina? La respuesta es no, no lo es, es más es de las peores políticas públicas que puede tener un gobierno. Al igual que con las cuotas raciales lo que realmente causan es el desmerecer el mérito y el esfuerzo haciendo que lo que valga realmente es el género que te tocó. En las sociedades donde este intento de inclusión lleva más tiempo podemos observar el descontento de los trabajadores y las trabajadoras debido a que muchas veces eres rechazado de un trabajo porque solo están buscando un género específico para cumplir con el cuoteo. Esto crea una división dentro de la sociedad acrecentando una batalla de géneros que está siendo promovida por el mismo estado bajo la bandera de la inclusión obligatoria. Haciendo hincapié en las reflexiones de la feminista española María Blanco en su libro Afrodita desenmascarada. Una mujer no necesita de nada más que su propio mérito y esfuerzo para llegar a el puesto que desee dentro del rubro que desee. La discriminación positiva genera una falsa sensación de justicia y desconoce la igual dignidad de todos los seres humanos. Esto atenta contra el principio de igualdad ante la ley, ya que el estado establece, arbitrariamente, categorías de ciudadanos.

Las cuotas de género causan confrontación y son contraproducentes; en una sociedad libre mujeres y hombres son igualmente dignos y se promueve el entendimiento y complementariedad entre ambos. Es por tanto que si realmente se quiere buscar la dignificación y no victimización de la mujer se tienen que tomar otro tipo de medidas que no coarten la libertad del individuo de contratar a quien desee, un ejemplo de esto usando las palabras de Antonio Gramsci tomar la educación y la cultura para que el resto venga por añadidura, si el objetivo es realmente la dignificación justa de la mujer dentro de todos los espacios sociales y laborales la única batalla que se tiene es la educación ya que esta cambia la cultura, y mediante la cultura es posible romper los esquemas de opresión que pueden existir y lograr la verdadera igualdad social absoluta dejando claro que no se le puede otorgar a una mujer algo que no se le puede otorgar a un hombre (aclarando que las políticas públicas de maternidad en realidad tienen que ser en beneficio del infante de la mujer).

Para concluir es necesaria hacer la observación de que el colectivo feminista debe tener sobre prudencia sobre cualquier otra cosa dentro de su agenda de reivindicación porque a diferencia de las 3 primeras olas feministas esta 4ta ola tiene como objetivo el romper esquemas mentales y roles sociales que solo son posibles de cambiar mediante el reformismo y no así mediante la revolución. Es por tanto que lo que principalmente necesita el movimiento para poder cumplir satisfactoriamente con sus objetivos es dejar de lado cualquier tipo de victimización como el cuoteo de género y empezar con una agenda de reivindicación a largo plazo.

 

*La opinión del autor  es personal y no constituye una posición oficial de la Fundación Nueva Democracia.

Modificado por última vez en Sábado, 20 Octubre 2018 16:41