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Bolivia: Volver al temor azul o imponer la olvidada libertad

Nuestro país, vive hoy, luego de una serie de acontecimientos conocidos y muy relevantes, un momento de incertidumbre política, debido principalmente a años de adoctrinamiento por una clase política progresista liderada por un individuo que resulta de un intento de la izquierda cubana de expandir su sistema fallido para poder prolongarlo y localizarlo en distintos países sudamericanos. La carencia de un camino como el que alguna vez trazó el anterior gobernante causa el temor de los bolivianos que todavía piensan en darle una nueva oportunidad a las políticas que aplico el presidente saliente. No cabe duda que no estamos en nuestros mejores días en términos económicos, resultado de 14 años de despilfarro estatal y números maquillados en favor de la campaña política permanente que tenía el partido azul. Ante tantas incertidumbres, existe un pensamiento común de la sociedad, exigir el castigo ejemplar para los que tanto daño le hicieron a los derechos básicos de los ciudadanos. Esta, reclama que la justicia caiga encima de los protagonistas del gobierno anterior, olvidándose que la misma debe seguir el debido proceso y el tiempo que toma. Llegamos a esta situación después de haber sido parte de una protesta popular intensa quizá con todas las características de una revolución como la de 1688 en Inglaterra, donde el rey pretendía acaparar todo el poder en su persona pero sus intenciones no tuvieron el éxito deseado. Por varios factores mencionados pareciera que nos encontramos ante un brote de liberalismo, teniendo que buscar los medios que aporten al crecimiento del mismo, sin olvidarnos que el crecimiento conlleva un tiempo necesario y pasos claves para el éxito del mismo. Tiempo que la sociedad boliviana no tiene, por lo que sería recomendable aplicar medidas liberales como la apertura de mercados precautelando no amenazar los puntos más vulnerables del boliviano como los recursos naturales, o, el ansiado retorno al mar. Mayo nos dirá cuál será el rumbo que tomaremos, el voto popular será el que decida el futuro del país, esta vez con plena libertad y confianza de tener elecciones limpias y transparentes, en las que se esperemos que la libertad salga victoriosa y vuelva al boliviano que no comulga con ella porque se le fue arrebatada durante más de una década.