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¿TÍTERES O ESTADISTAS?

¿TÍTERES O ESTADISTAS?

Por: Fabiola Zambrana

 

En el 2019 Bolivia ha incrementado extraordinariamente su índice percepción de corrupción (IPC), actualmente, ocupa el puesto 132, según Transparencia Internacional. No existe ninguna razón para asombrarse, la corrupción se practica e impulsa desde la familia hasta en los altos cargos del Estado. Un país corrupto como es Bolivia, demuestra que sus instituciones son débiles, por lo tanto, su democracia también es débil. Es prudente destacar que los países más corruptos son los países más pobres, y donde su Índice de Libertad Económica es bajo. Mientras que los menos corruptos lideran el ranking en el Índice de Libertad Económica. 

El documento de Transparencia Internacional también advierte, que los políticos que se enriquecen ilícitamente tienden a aferrarse al poder y se resisten a la alternancia del mismo, para evitar controles y vivir en un marco de impunidad. El claro ejemplo es la máxima autoridad del Estado Boliviano, el Presidente Evo Morales, el candidato ilegal en las elecciones nacionales, quien no se enrojeció al vulnerar la Constitución Política del Estado y la voluntad popular reflejada en el referéndum del 21 de febrero del 2016 para seguir aferrándose al poder, aunque sea inconstitucional e ilegitimo. 

Entre los motivos más poderosos de la existencia de políticos corruptos es la ignorancia de los mismos, las personas no se preparan para ser servidores públicos, no desarrollan una carrera política, menos se forman para conocer la administración y composición del Estado, entre muchas otras cosas. 

Es importante entender que las buenas intenciones no bastan para ser político; si bien todos gozamos de derechos políticos, entre ellos, el ejercicio del poder político, pero resulta necesario prepararse para semejante reto. No se debería permitir, que el carisma y las buenas intenciones sean referentes para el ejercicio del poder político, porque las personas llegan a un sistema corrupto, y por falta de conocimiento y experiencia, tienden a caer en el, en vez de llegar con las herramientas suficientes para cambiarlo. 

A lo largo de nuestra historia boliviana, hemos visto muchos casos de corrupción por ignorancia y ausencia de verdaderos Estadistas. El presente no es la excepción, una muestra son las listas de candidatos de algunos partidos políticos, al inscribir personas sin ningún conocimiento o experiencia política, esperando que su popularidad en el medio sea motivo suficiente para conseguir más votos. Lamentablemente, muchos jóvenes se han prestado a ese malicioso juego, sin entender, que la buena voluntad no es suficiente para enfrentar al poder político corrupto. La carencia de conocimiento y preparación, acompañado de juventud solo los vuelve más vulnerables a la manipulación de intereses dañinos. 

No debemos olvidar que los políticos siempre venden en época electoral lo que creen que los votantes quieren, es decir, los votantes también son parte del problema, creyendo inocentemente que figuras populares o “caras nuevas” lograrán eliminar la corrupción, es lo mismo que creer que la condición de ser joven o mujer te hace mejor profesional o más ético. 

Los votantes deberían exigir políticos preparados y con trayectoria profesional, y también, reglas claras, el engrudo actual de la legislación boliviana ayuda a que cualquiera caiga en corrupción.

 

*La opinión del autor es personal y no constituye una posición oficial de la Fundación Nueva Democracia.

Modificado por última vez en Sábado, 14 Diciembre 2019 23:45