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EL FIN DE LA GUERRA CONTRA LAS DROGAS

Por: Rodrigo García Álvarez

 

“Si observa la guerra contra las drogas desde un punto de vista puramente económico, el papel del gobierno es proteger al cartel de las drogas” Milton Friedman.


Por los problemas que causa en la salud de las personas, en su comportamiento y por el crecimiento exponencial de la violencia en los sectores menos favorecidos de los estados se dio inicio a la guerra contra las drogas recreativas.


La propuesta fue tomada como acertada por los miembros de la comunidad internacional, esperando que el consumo, comercialización y fabricación sea diezmado en un largo plazo. Al igual que en la fallida guerra contra el alcohol y la prohibición de los años 20 en los Estados Unidos de América, la guerra contra las drogas solo provocó un mayor consumo y fabricación de las mismas facilitando la creación de un mercado negro que se rige por la violencia.


En la década de los años 90 observamos como los carteles de droga podían controlar a varios sectores de la población por medio de la violencia, además que los llamados como empresarios por Milton Friedman encontraron nuevas formas de sintetizar los compuestos para que el consumo sea accesible ante cualquier bolsillo, como claro ejemplo tenemos la fabricación de crack un derivado de la cocaína el cual tiene una acción nociva contra la salud.
Observando atentamente cómo la llamada guerra contra las drogas fue un fracaso es necesario que la comunidad internacional considera finalizar la misma e iniciar un proceso de legalización formen parte del mercado común.


Es razonable considerar que esto provocaría una mayor consumo de las mismas por medio de la población, sin embargo tenemos el ejemplo de Portugal que el consumo disminuye.


Es momento de comprender que cada persona es libre de seleccionar qué producto puede consumir y si este afecta o no a su salud, con la legalización de las drogas no sólo daríamos un paso adelante en la libertad, también lograríamos una reducción drástica de la violencia en los sectores menos favorecidos, se generarían nuevos empleos y también un nuevo tipo de emprendedores, además se lograría evitar que muchas personas actualmente adictos busquen delinquir para conseguir las drogas de su preferencia.

El fin de la guerra de la comunidad internacional contra los cárteles de droga solo puede ser posible si llevamos a los mercados comunes estos productos.


Los ciudadanos somos capaces de afrontar la responsabilidad que conlleva nuestras decisiones sin la necesidad de un estado que nos indique qué debemos hacer, es momento de luchar por un futuro más libre.

 

*La opinión del autor es personal y no constituye una posición oficial de la Fundación Nueva Democracia.